
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Siempre se puede saber un poco más

lunes, 23 de julio de 2007
UNIR FUERZAS PARA DERROTAR LA EXCLUSIÓN

Chile es hoy una sociedad profundamente excluyente. Para que no lo siga siendo, es preciso unir las fuerzas políticas y sociales de auténtica vocación democrática y popular.
La exclusión erosiona la legitimidad de las instituciones políticas y tiene un negativo impacto socio-económico. Está excluido un amplio contingente, en particular de jóvenes, que creen inútil ejercer su derecho a sufragio. Están excluidos los chilenos que viven fuera del país a los que la derecha niega sus derechos ciudadanos. Además, fuerzas políticas y sociales significativas son víctimas de un sistema electoral que mañosamente los deja fuera del Congreso Nacional y que garantiza un veto parlamentario a la derecha. Por otra parte, recientes encuestas muestran que un alto número de chilenos desconfía de los partidos y se declara independiente.
El cuadro es desolador para un país que tiene desafíos de igualdad y libertad de gran magnitud: la mitad del universo de ciudadanos potenciales no participa hoy día en las elecciones.
Sólo un acuerdo amplio de las fuerzas que quieren una verdadera democracia podrá superar la exclusión política injusta y moralmente repudiable. Mientras no lo haya, la derecha mantendrá impertérrita su conducta y continuará disfrutando de sus privilegios políticos ilegítimos.
Cada vez que las fuerzas democráticas y populares han aunado su fuerza, importantes logros han sido posibles. En 1938, el Frente Popular derrotó a la derecha porque unió a radicales, socialistas, comunistas y movimiento sindical y recibió apoyo de jóvenes de la Falange Nacional. En 1958 la democracia chilena, viciada por el cohecho de la derecha y la influencia del dinero, fue objeto de importantes perfeccionamientos gracias al acuerdo sobre “Saneamiento Democrático” que alcanzaron las fuerzas progresistas en el Congreso, entre ellos una profunda reforma al sistema electoral y la derogación de la ley que ilegalizaba al Partido Comunista. El triunfo del NO en el plebiscito de 1988 y la elección de Patricio Aylwin en 1989 fueron importantes momentos de coincidencia de las fuerzas demócráticas y populares. Lagos y Bachelet, al no alcanzar la mayoría en la primera vuelta electoral, triunfaron en la segunda gracias a la acumulación de los sufragios de las fuerzas de avanzada.
Los desafíos democráticos que enfrenta Chile son enormes. Para superarlos, es preciso derrotar a la derecha en los municipios y en el Congreso y quebrar su veto parlamentario. Lograr ese objetivo tiene un requisito: unir fuerzas.
Estamos seguros que no existen grandes obstáculos para generar convergencias básicas que se propongan, al menos, la tarea elemental de sanear la democracia chilena. Las dificultades que existen, tales como pequeños intereses corporativos y resentimientos o rencores políticos, deben ser superadas.
Los debates sobre la Concertación y su devenir o sobre el sistema electoral binominal deben, en primer término, considerar esta perspectiva. Por eso los abajo firmantes, parlamentarios y dirigentes políticos de partidos de la Concertación, invitaremos a nuestras respectivas colectividades a establecer de inmediato los diálogos con el Partido Comunista, La Surda, Fuerza Social, y otros grupos políticos y sociales que participaron en Juntos Podemos, que permitan establecer, como primer paso, un pacto para las próximas elecciones municipales y parlamentarias. Por otra parte, nos comprometemos a desplegar la actividad que sea necesaria para favorecer el encuentro democrático y la construcción de un gran acuerdo popular que permita democratizar las instituciones y luchar con perspectivas de éxito por un Chile socialmente justo.
Santiago, julio del 2007
Sergio Aguiló, diputado PS
René Alinco, diputado PPD
Jorge Arrate, ex Ministro y ex Presidente del PS
Gabriel Ascencio, diputado PDC
Marco Enríquez-Ominami, diputado PS
Marcos Espinosa, diputado PRSD
Ramón Farías, diputado PPD
Jorge Insunza, diputado PPD
Tucapel Jiménez, diputado PPD
Arturo Martínez, Presidente de la CUT
Alberto Robles, diputado PRSD
María Rozas, Vicepresidente de la CUT
Eduardo Saffirio, diputado PDC
Alejandro Sule, diputado PRmiércoles, 4 de abril de 2007
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TRANSANTIAGO
jueves, 8 de marzo de 2007
Más innovaciones socialistas
En varias ocasiones he usado los términos "post renovación" y "ultra renovación" para referirme a algunos procesos ocurridos en el Partido Socialista luego de la llamada “renovación” de las décadas de los setenta y ochenta. Hay quienes me han dicho que se trata de una exageración, de un recurso lingüístico para descalificar la evolución socialista de los últimos quince anos. Me agregan que, de esa manera, disminuyo los logros de la transición a la democracia y sus gobiernos y, en particular, los aportes que los socialistas hemos hecho al proceso post dictatorial. Otros amigos me dicen que esas denominaciones revelan un intento de mi parte de apropiarme de la renovación original y representan bien la que sería mi falta de humildad para enfrentar algunas de mis derrotas políticas.Sin embargo, al seguir por la prensa, desde fuera de Chile, los debates y opiniones socialistas surgidas este verano (invierno para mí), vuelvo a la idea que las bases de la renovación original tienen poco que ver con la evolución de los últimos tiempos.A propósito de los nombres de posibles candidatos a la Alcaldía de Santiago, el Secretario General del PS lanza a la palestra el de José Viera Gallo. Sigo siendo un socialista disciplinado y, por lo tanto, cualquier candidatura de Viera Gallo en representación del PS contaría con mi voto. Pero no sólo eso: sin duda se trata de un compañero talentoso, creativo, de gran capacidad política. Más aún, lo considero un amigo, más allá de eventuales discrepancias, después de todos estos años de militancia compartida.Me sorprende, sin embargo, que la razón para levantar su nombre sea su capacidad de lograr "votos de derecha", según expresa el Secretario General en La Nación. Entiendo que en las actuales campañas electorales un candidato debe conquistar todos los votos que pueda. Ganar sufragios que no son parte de la votación tradicional de una línea o tendencia es una tarea ineludible. La cuestión es hacerlo mediante un esfuerzo para generar apoyo a las ideas propias y no a la inversa. Dicho de otro modo, hay que convencer a los indecisos, hay que atraer a los que se ubican en el centro, pero con ideas que sean una proyección de los objetivos programáticos del socialismo chileno.La mayor operación hacia el centro realizada por el PS ha sido la creación del PPD que nació, como partido instrumental destinado exclusivamente a cumplir su función representativa y vigilante en el plebiscito de 1988, acogiendo hasta sectores de la derecha democrática. Recuerdo con agrado la convivencia, tras objetivos democratizadores, con personajes como Armando Jaramillo o Julio Subercaseaux, liberales de vieja estirpe. Lamenté cuando, años más tarde, devenido ya el PPD en partido institucionalizado y con plenas aspiraciones, los antiguos liberales no pudieron seguir conviviendo con los nuevos liberales surgidos en el seno del PPD y abandonaron ese partido.Esa operación, en principio exitosa, puede y debe ser objeto, con la distancia que el tiempo otorga, del análisis correspondiente. No es mi intención contribuir a ese objetivo ahora. Lo que deseo destacar es que en los días que corren pareciera que el PS se arriesga hasta a emprender operaciones hacia la derecha, seleccionando candidatos sobre una base novedosa en el socialismo: su atractivo para los sectores conservadores. Uno se pregunta si acaso no sería más natural, más apropiado, buscar formas de acercamiento, también electoral, con la izquierda. Quizá estaría más en consonancia con la historia y naturaleza del PS.Curiosamente, días después trascendió a la prensa un debate de los socialistas suscitado porque uno de sus Vicepresidentes es presidente del directorio de una de las empresas del Transantiago. Es otra innovación, sin duda, el ejercicio simultáneo de ambas funciones, tratándose de una empresa de servicio público que licita ante el Estado. Pero, el Secretario General del Partido, sin duda legítima y honestamente inquieto por el asunto, señala que hay que hacer un debate más riguroso ya que le parece más serio que haya militantes del PS que sean miembros del directorio de una AFP. Al leer la noticia no pude evitar la resonancia: Viera Gallo es, entiendo, uno de esos directores.Ser director de AFP no tendría nada de particular si los directores fueran designados por los afiliados como, a mi juicio, debería ser. Del mismo modo como los accionistas de una sociedad anónima eligen a sus representantes, creo deseable que aquellos obligados por ley a entregar a una administradora privada sus cotizaciones previsionales, todos los meses, elijan a lo menos parte del directorio de la entidad encargada de rentabilizar sus ahorros. Pero en las AFP los que ponen el dinero no tienen palabra que valga, son los que lo administran (y obtienen altas rentabilidades para su empresa gestionadora, mucho más altas que las que logran para el fondo constituido por los afiliados) los que designan los directores.Cuando el gobierno de Michelle Bachelet ha puesto en primer lugar de la agenda el sistema de seguridad social y su reforma, las AFP habrán de ser muy cautelosas en la nominación de sus directores. En el caso de Viera Gallo, pienso sinceramente que si él asumiera alguna función política de gobierno central o municipal, o parlamentaria, o de alta dirección partidaria, obviamente dejaría ese cargo. El punto es que observo algo contradictorio entre la propuesta de Viera Gallo para la Alcaldía de Santiago, por su capacidad de seducir a la derecha, y la crítica a Viera Gallo -sin nombrarlo- por ser director de una AFP.En fin, pienso que el Partido Socialista tiene que tratar de convencer sobre la bondad de sus ideas a todos los chilenos, sin ninguna discriminación. Creo también que debe ampliar sus espacios propios y los de entendimiento hacia la izquierda y el centro. Admito que la libertad de trabajo vale también para los socialistas, pero estimo que, en ciertos casos, la opción laboral debe inhibir ciertas funciones políticas.En cuanto al abordaje sobre el electorado de derecha me parece demasiado osado elegir candidatos socialistas sobre la base de los gustos del sector que ha sido y es nuestro adversario histórico. Me parece muy "post renovado", casi "ultra renovado", diría yo. No vaya a ser que nos salga el tiro por la culata.
lunes, 26 de febrero de 2007
Discurso de Salvador Allende desde los balcones de la Federación de Estudiantes de Chile en la madrugada del 5 de septiembre de 1970 (FRAGMENTOS)

Con profunda emoción les hablo desde esta tribuna por medio de estos deficientes amplificadores. ¡Qué significativa es -más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado. Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes. Esto posee un valor y un significado muy altos.
Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia. Porque todos lo sabemos: la juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile, alcanzada limpiamente esta tarde.Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan sólo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre; y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a la unidad de los partidos populares, a las fuerzas sociales que han estado junto a nosotros.
¡Cómo siento en lo íntimo de mi fibra de hombre, cómo siento en las profundidades humanas de mi condición de luchador, lo que cada uno de ustedes me entrega!. Esto que hoy germina es una larga jornada. Yo sólo tomo en mis manos la antorcha que encendieron los que antes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo.Este triunfo debemos tributarlo en homenaje a los que cayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilena que vamos a realizar.Quiero, antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, general Camilo Valenzuela, autorizó este acto multitudinario, con la convicción y la certeza, dadas por mi, de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado; respetado en su vida y respetado en su victoria; el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre de este año.
Santiago de Chile, 4 de Septiembre de 1970
Himno del PARTIDO SOCIALISTA

Contra el presente vergonzante
Socialistas a luchar,
